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PHANTASY LANDSCAPE

(Videoinstalación. 8 min. 2007)

Conduciendo por un desierto blanco, casi lunar. Un desierto de sal en el que la imagen se duplica e invierte, se hace espejo… acentuando la irrealidad del espacio.

«[El aura es] una trama muy particular de espacio y tiempo: la irrepetible aparición de una lejanía, por cercana que ésta pueda estar». (Walter Benjamin)

Una vez se llega al campo de explotación de sal se altera la mirada, reflejándose hasta tal punto que no se sabe cual de las dos imágenes es reflejo de la otra. Un vacío blanco donde el tiempo se dilata, acompañado por una banda sonora electrónica de ecos retardados y sonido ambiente, que absorbe la contemplación hacia una trascripción onírica de la realidad. El recorrido panorámico del paisaje desdoblado implementa el carácter suspendido del tiempo: la parsimonia de la toma hace que el discurrir aparezca en permanente espera, habitando la infinitud de un rito místico. El paisaje incrementa su enrarecimiento al situar horizontalmente la imagen espejo, enfrentando los cactus gigantes a su reflejo, hacia una sensación cada vez más lunar, más onírica, hasta regresar al roturado desierto de sal finalizando el ritual.

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Este paisaje fantástico, cuyo alto brillo ofrece una visión especular del espacio circundante difuminando toda referencia visual y creando una desorientación total, es el mayor desierto de sal del mundo. El Salar de Uyuni mide 12.000 kilómetros cuadrados y está situado cerca de los Andes, en el Altiplano boliviano.

Pedro Ortuño, cuyo trabajos más conocidos destacan por ser retratos humanos, se enfrenta a un paisaje blanco, vaciado de toda presencia humana (excepto por las banderas y máquinas aparentemente abandonadas), como en un acto de limpieza visual, tanto física como energética, cercana a la tradición que usa la sal para expulsar las impurezas. Buscando lo desvanecido y abandonado con ecos de extrañeza liviana lo barroquiza, acentuando su singularidad, hasta llegar a una tierra indómita e irreal donde no es capaz de habitar el ser humano, una tierra sagrada de descanso y meditación. Una experiencia de silencio y soledad fecunda.[/su_expand]