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THE LAST VEHICLE  (El último vehículo)

(Videoinstalación, 1994-1998)

El proyecto comprende una Instalación audiovisual y escultórica que combina imagen fotográfica y filmaciones pre-cinema. Proyecto inspirado en en el libro La estética de la Desaparición de Paul Virilio que reflexiona acerca de la velocidad las imágenes mediáticas que nos bombardean diariamente a través de las pantallas de vídeo. El pensamiento de esta instalación surgió a raíz del estudio de algunos trabajos cinematográficos de principios del siglo XX y utilizados en los Hale´s Tours (1904), donde la Sala de proyección era el simulacro de un vagón de tren o de otros vehículos reales o imaginarios (como el Ballon-Cinéorama de Raoul Grimoin-Sanson en 1900 entre otros).

 

A través de imágenes cinematográficas utilizadas en los Hale´s Tours y con temática del ferrocarril, trabajos de dirección como los de – Adolph Zukor, los hermanos Lumière y Billy Bitzer, entre otros-, se yuxtaponen con imágenes originales grabadas en el metro de Nueva York.  Cine y vida se confrontan, involucrándonos en un viaje imaginario entre realidad y ficción.

 

Esta instalación fue concebida en 1992 para representar a Barcelona en Ars Eectronica en Lins (Austria). Seleccionada por el festival, finalmente no se puedo llevar a cabo por un recorte presupuestario del ayuntamiento de Barcelona. Desde entonces y hasta 1998, se exhibió en diferentes salas con distintos formatos, dando origen a la creación en 1994 del vídeo titulado con el mismo nombre The Last Vehicle.

 

Sobre los Hale´s Tours (1904),

En los inicios del cine podemos encontrar numerosos ejemplos de emprendedores que intentaron buscar otra utilidad al cine más allá de la proyección de películas. Uno de los ejemplos más curiosos es el de los Hale’s Tours, que pretendían recrear un viaje a bordo de un tren proyectando imágenes en el interior de un espacio decorado como un vagón.

El responsable de este invento es George C. Hale, un ingeniero y bombero al que le atraía el mundo del espectáculo. Sin embargo, ya existían previamente algunos antecedentes como un intento en 1895 por parte del novelista H.G. Wells y Robert Paul (uno de los pioneros del cine británico) de simular mediante imágenes en movimiento un viaje a través del tiempo basándose en la novela del primero. El coste era tan elevado que la idea se desestimó.

Pero la idea más exitosa fue la que tuvo en 1902 el inventor William J. Keefe. Se le ocurrió idear una atracción de feria que simulara un viaje en tren en que los pasajeros se sentarían en un recinto parecido a un vagón y frente a ellos se proyectarían las imágenes de lo que verían a bordo del tren. Ya en los inicios del film, Edison había concebido en primera instancia su invento como una atracción de feria, por lo que no es de extrañar que diez años después Keefe y otros inventores pensaran retornar el cine a ese contexto.

La idea de Keefe llegaría a oídos de George C. Hale por su amigo Fred W. Gifford. Ambos creyeron que sería una buena inversión y compraron la patente para explotarla ellos mismos. En 1904 la exhibieron con gran éxito en la Exposición de St. Louis bajo el nombre de Pleasure Railway. Poco después se extendería por los parques de atracciones de todo el país y, más adelante, del mundo.

La atracción duraba de 20 a 25 minutos, de los cuales 15 los ocupaba la proyección del film. Cabían hasta un máximo de 60 personas y la atracción podía llevarse a cabo entre 20 y 75 veces al día. Normalmente cada semana se cambiaba la película con una localización distinta para dar mayor diversidad al repertorio. Inicialmente los films los proporcionaban Edison y Pathé, pero cuando empezó a cosechar éxito el propio Hale se encargaba de contratar a cámaras expresamente para ese trabajo.

Se cuidaban todos los detalles al máximo, como correspondía a una atracción de feria: la parte central de la atracción solía decorarse como una estación y el encargado de recoger los billetes iba uniformado debidamente.

Pese a que en esa época la gente ya debía conocer la existencia del cine, no era raro que los pasajeros del Hale’s Tour gritaran a los peatones que aparecían en la pantalla que se apartaran para no ser atropellados, e incluso se sabe de algunos casos de dementes que iban con mucha frecuencia a la atracción confiando en que un día el tren descarrilara por accidente.

La edad de oro de los Hale’s Tours fue entre 1905 y 1907, cuando era frecuente encontrarlos en parques de atracciones. El show se exportó incluso a Europa, México, Sudáfrica, Sudamérica y Hong Kong.

Aproximadamente hacia 1912 el espectáculo decayó hasta desaparecer. Los motivos fueron varios: cuando dejó de ser una novedad, al público perdió interés; resultaba difícil conseguir películas nuevas con bastante frecuencia y quizás también influyera que la relación entre el cine y la audiencia estaba cambiando por aquellos años.